1. agosto, 2012Teologico No comments

María Valtorta

Significado de la Gracia de Dios

 

Q43, 28/31 selección jun-6-43

 

Dice Jesus:

¿Qué cosa es la Gracia? La has estudiado y explicado muchas veces; pero Yo te la quiero explicar a mi manera, en su naturaleza y en sus efectos.

 

La Gracia es poseer en vosotros la luz, la fuerza, la sabiduría de Dios; es decir, tener la semejanza intelectual con Dios, la señal inconfundible de vuestra filiación divina.

 

Después del pecado original , sin la Gracia vosotros sois simplemente criaturas animales, llegadas a un grado de desarrollo como para estar dotadas de razón y alma; pero un alma a nivel de tierra, capaz de conducirse en las contingencias de la vida terrenal, pero imposibilitados para elevarse a los planos en los cuales se vive la vida del espíritu, es decir un poco más que los animales, los cuales se guían solamente por instinto y, en verdad, a veces os superan mucho en su modo de comportarse.

 

La Gracia, por lo tanto, es un don sublime, el mas grande don que Dios, mi Padre, os podía dar. Os lo da gratuitamente porque su amor de Padre hacia vosotros, es infinito como infinito es El mismo.

 

Querer enumerar todos los atributos de la Gracia significaría escribir una larga lista de adjetivos y sustantivos, pero todavía no explicarían completamente qué cosa es este don.  Recuerda solamente esto: la Gracia es tener al Padre, vivir en el Padre; la Gracia es tener al Hijo, disfrutar de los méritos infinitos del Hijo; la Gracia es poseer al Espíritu Santo, disfrutar de sus siete dones. La Gracia, en resumen, es tenernos a nosotros, Dios Uno y Trino, y tener alrededor de vuestra persona mortal a los coros de los ángeles que nos adoran en vosotros. El alma que pierde la Gracia, lo pierde todo. Para ella es inútil que el Padre la haya creado; es inútil que el Hijo la haya redimido; es inútil que el Espíritu Santo le haya infundido sus dones; para ella es inútil que existan los Sacramentos. Esta muerta a la Gracia. Es como una rama podrida que, bajo la acción corrosiva del pecado, se separa y cae del árbol vital, terminando por corromperse en el lodo.

Si un alma supiera conservarse como queda después del Bautismo y después de la Confirmación, es decir, cuando está literalmente saturada de la Gracia, esa alma sería inferior solamente a Dios. Con esto te lo digo todo.

Cuando conocéis algunos de los prodigios de mis santos, quedáis asombrados; pero querida mía, no hay por qué asombrarse. Mis santos eran criaturas que poseían la Gracia; por esto, eran como pequeños dioses, porque la Gracia os hace participes de la divinidad. ¿No dije en mi

Evangelio que Ved at fa en 100% bonus pa dit forste indskud, kan du nemt og trygt fa afprovet spillemaskiner online . los míos harían los mismos prodigios que Yo hacia? Para ser míos es necesario vivir de mi Vida, es decir, de la vida de la Gracia.

 

Si vosotros quisierais, podríais ser capaces de prodigios, es decir, de santidad. Todavía mas, Yo quiero que lo seáis, porque en tal caso se puede decir que mi sacrificio ha sido coronado “por la victoria y que realmente os he arrancado del imperio del maligno, arrojándolo a su infierno y poniendo sobre la puerta una piedra inconmovible en la que se asentaría el trono de mi Madre que fue la única que tuvo su talón encima del dragón, el cual quedo impotente para dañarla.

 

No todas las almas en Gracia la tienen en la misma medida. Esto resulta así no porque Nosotros la infundamos en forma diferente, sino porque vosotros la conserváis de manera distinta.

 

El pecado mortal destruye la Gracia, el pecado venial la resquebraja, las imperfecciones la debilitan.

 

Existen almas, no del todo malvadas, que se marchitan en una debilidad espiritual, porque con su apatía cometen continuas imperfecciones, disminuyendo constantemente la Gracia, convirtiéndola en un hilo delgadísimo, en una llamita que casi se apaga; cuando debería ser un fuego, un incendio vivo, bello y purificador. Esto explica por qué el mundo se desploma, pues se desploma la Gracia en la casi totalidad de las almas, mientras que en otras se marchita.

La Gracia da frutos diferentes conforme sea mas o menos viva en vuestros corazones. Como sucede con la tierra que es más fértil cuando es más rica de fertilizantes, beneficiada por el sol, por el agua y por el aire.

 

En cambio, hay tierras estériles, pobres, que inútilmente son regadas por el agua, calentadas por el sol, movidas por el viento. Es lo mismo con las almas. Afortunadamente existen almas que con todo empeño se llenan de elementos vitales y por eso logran hacer fructificar al ciento por ciento los efectos de la Gracia.

 

Los elementos vitales son estos: vivir conforme mi Ley, ser castos, misericordiosos, humildes, amar a Dios y al prójimo; haciendo de la vida una oración viva. Entonces la Gracia crece, florece, genera raíces profundas y se convierte en el árbol de la vida eterna. El Espíritu Santo, como un sol, os llena con sus siete rayos que son sus siete dones; el Hijo os inunda con la lluvia

divina de su Sangre; el Padre os mira con complacencia percibiendo en vosotros su semejanza; María os acaricia, os estrecha sobre su pecho, que me ha llevado a Mi, como a sus hijitos menores pero queridos, muy queridos de su Corazón; los nueve coros angélicos hacen corona a vuestra alma, templo de Dios, cantando el Gloria sublime. Por todo esto vuestra muerte es Vida, y vuestra Vida beatitud en mi reino.

 

Sabiduría Divina dictada a María Valtorta. Páginas  5-7

 

Notificamos a quienes quieran adquirir la obra completa de María Valtorta en México, que el representante de la editorial es la Viuda de Teodoro García Maldonado con domicilio en: Campos Elíseos 154-302 Col. Polanco en México, D.F. — C.P.11580; Teléfono: 5531-0946; y Fax: 5255-1479


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