Denuncia contra los obispos católicos de la República Mexicana

18. marzo, 2017DebateNo comments

 

PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Delegado para la Ciudad de México

Lic. Armando del Río Leal

Luis de Guerrero Osio y Rivas, ciudadano de la República con domicilio para recibir notificaciones en la Cerrada de Salamanca 7 depto. 1, Col. Roma, delegación Cuauhtémoc, 06700 de la Ciudad de México comparezco respetuosamente y digo:

PRIMERO: Vengo a refrendar y a actualizar mis denuncias contra los obispos católicos de la República por los delitos de fraude y genocidio como las presenté desde el 2014, y que misteriosamente extraviadas, pero afortunadamente ya publicadas por internet sirven al necesario refrendo y actualización. Después de larga y acuciosa búsqueda, me informó el C. Sub Delegado Salvador López Mayorga que aparecen en registro por fecha y número como sigue: 7 de mayo/14 SCRAPA 4329; 27/mayo/14 SCRAPA 5232; y por localizar el número de la última fechada el 27 de enero de 2015.

SEGUNDO: Los archivos de las mismas por internet, y en ese orden están:

La del 5 de mayo de 2014, en:

http://nullacaritassineiustitia.blogspot.mx/2014_05_06_archive.html

La del 25 de mayo 2014, en:

http://nullacaritassineiustitia.blogspot.mx/2014/05/denuncia-por-genocidio-vs-los-mismos.html

La del 26 de enero 2015, en:

http://nullacaritassineiustitia.blogspot.mx/2015/01/continuacion-con-evidencias-del.html

Todos los cuales pueden ser copiados.

TERCERO: Se trata de delitos federales por su naturaleza, y por la simultaneidad en la comisión de los mismos, ya fuere por acción o por omisión, en la totalidad del territorio nacional.

CUARTO: Los hechos que se denuncian son incontrovertibles, y en extremo dolorosos para la totalidad de un pueblo que, preciándose de católico, vive engañado por los que deberían ser sus maestros y los custodios de su fe. Como es obvio, el delito de fraude, al ir dirigido en primer lugar contra la institución eclesial y sus dogmas, pareciera casi imposible de juzgar por las autoridades civiles carentes de una preparación idónea y altamente especializada. Sin embargo, la parte correspondiente al genocidio tipificado por nuestro Art. 149-Bis del C.P.F. y comprobado por los ríos de sangre que ya por años incesantemente corren por nuestro territorio, al descubrimiento incesante de tumbas colectivas, y la impotencia de ustedes mismos por resolver este problema, obliga a abrirse hacia lo inusual como lo planteo, o a resolver el problema de inmediato por sus propios conocimientos y medios, ya que la denuncia fue oportunamente recibida y, por lo que se puede apreciar sobreseída y escondida.

QUINTO: El territorio que estamos obligados a defender no es un pastizal para animales carentes de inteligencia, religión, cultura y tradiciones; sino por el contrario, en la medida que vamos descubriendo y sumando esos valores del espíritu acrecentamos el valor de todo: del pueblo, territorio y gobierno. Comenzamos a hablar del verdadero México contra el despojo del laicismo irreligioso y contra cultural; tan indiferente que ni chinos, ni rusos, ni gringos, viendo su vacuidad podrían reconocernos una personalidad propia, ni una dignidad destacada.

SEXTO: El fraude eclesial que denuncio es tan evidente ya no solo en México, sino en el mundo entero, que por un símil válido podemos decir que hay diez mil balones en la portería de la Iglesia. Peor, tenemos décadas constatando que cualquiera que quiera meterle goles tiene auténtico permiso para hacerlo. Pero entonces, ¿en dónde están los defensas? Y, ¿en dónde está el equipazo que se los metió? Se oculta hasta el uniforme del equipo contrario. ¿No es esto por sí solo la más tremenda denuncia contra el mal gobierno? ¿Acaso no corresponde lo que ocurre a tener por territorio un pastizal para animales que ya no dan ni pie con bola? Y el portero, ¿no está Francisco carcajeándose desde la tribuna? De que podemos presumir los mexicanos como no sea de falta más de sesos que de autoridades, ¿o será más de autoridades que de sesos?

SÉPTIMO: La traición tiene la comprobación más elemental desde el evangelio, y el pasaje es el idóneo a la narrativa y a los fines de esta denuncia. Es Jesucristo mismo dirigiéndose a mis denunciados: “Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; (Mat 28:19) El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.” (Mar 16:16) Vayan a conquistar el mundo entero (todas las naciones) para incorporarlas a Él. No dejen a los judíos como judíos, ni a los budistas como budistas, ni a los paganos como idólatras. Estas son las instrucciones del único Vencedor de la Muerte. Del único Dios verdadero. De Aquel que después de darlas ascendió a los cielos por su propio poder y regresará para juzgarnos a todos. ¿A quién se le podría ocurrir, como no fuera a Judas Iscariote, o a alguno totalmente demente, que con el Concilio Vaticano II pudieran girarse instrucciones totalmente contradictorias para imponer un ecumenismo que proclamara tan salvos a los adoradores de serpientes, y a los protestantes, como a los católicos? ¿O una “libertad religiosa” que estableciera la igualdad entre la iglesia de Satanás con la Iglesia de Jesucristo SIN IGUALAR SOCIALMENTE LOS DERECHOS DE AMBOS? ¿PUEDE HABER FRAUDE MÁS EVIDENTE?

OCTAVO: La apostasía comenzó con los protestantes, y el Concilio Vaticano II con su “satánica consagración” del ecumenismo y de la libertad religiosa fue mera secuela; porque la conquista del mundo, única meta propuesta, misión única a la que fueron enviados, solo podía hacerse realidad con una férrea unidad de doctrina para una unidad de mando indiscutible, correspondiéndose lo uno indefectiblemente con lo otro. De manera que, habiendo roto los protestantes con ambas consignas, de unidad de creencias ─todos son discípulos (iguales entre sí) pero estos se hicieron de una multiplicidad de maestros: Calvino, Lutero, Zwinglio, Cranmer, etc.─ Para completar impidiendo la unidad de mando que corresponde tan solo al papa, se convirtieron en el obstáculo mayor, en los peores enemigos de Cristo. ¡Ah! Pero el único que no se reconoce como papa, para reconocerse como Judas, es el que se apropia del puesto para traicionar las instrucciones de Jesucristo: los “papas”, todos, del Concilio Vaticano II.

NOVENO: Con una sola cita del evangelio hemos podido desmontar el fraude más grande de todos los tiempos. Fraude radicado desde 1958 en el Vaticano y en cada sede episcopal de la República mexicana.

DÉCIMO: La fuerza, el poder y la gloria se fijaron con un hecho: bastó con esas instrucciones para que doce pescadores y un fariseo desmontado conquistaran el mundo entero. ¡No se hagan ilusiones los falsarios! El poder sigue allí. El Vencedor de la Muerte, ¿dejará a su Iglesia en la tumba?

ONCEAVO: Este es el verdadero poder del pueblo de México, el del eterno destino que con el dedo de Dios se escribió.

 

PROTESTO LO NECESARIO

Ciudad de México, a 14 de marzo de 2017

 

Luis de Guerrero Osio y Rivas

Ciudadano de la República

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